Vídeos relacionados con la educación y las dinámicas.

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miércoles, 14 de abril de 2010

Dinámicas de cohesión.

Los botes salvavidas...
Edad apropiada:
A partir de 10 años.
Tamaño del grupo:
Pequeño y gran grupo.
Objetivos:
Cohesionar al grupo.
Lograr el mayor contacto entre los participantes.
Duración:
30 minutos aproximadamente (según tamaño del grupo).
Materiales:
Hojas de papel de periódico.
Desarrollo:
Se distribuyen por el suelo hojas de papel de periódico dispersadas, calculando 1 hoja por cada cuatro participantes. Al grupo se le dice que están en un barco que ha empezado a hundirse y que esas hojas representan botes salvavidas en el mar, y que les van a servir para salvarse.
En esta dinámica no se trata de salvarse individualmente, sino de colaborar todos para intentar salvar el máximo número de personas en cada bote; lo importante de esta actividad es la salvación del grupo. Por ello se tienen que ayudar todos, permitiendo gestos, posturas, apretones, etc., para facilitar la cabida en el bote.
Los participantes se sitúan en el fondo de la sala, lejos de los papeles, esperando órdenes. La orden es la siguiente:
Los botes se salvan con cuatro personas a bordo.
Entonces los participantes corren a subirse a bordo (sobre las hojas del periódico) en grupos de cuatro. No debe quedar ningún náufrago suelto, y los botes no deben superar el número de personas indicadas en la orden (en este primer paso se supone que no habrá ningún problema para que los náufragos se salven).
Todos los náufragos que se hayan salvado regresarán al punto de partida (fondo de la sala) simulando con brazadas que van a nado. El animador entonces corta por la mitad la hoja de periódico y repite la orden:
Los botes se salvan con cuatro personas a bordo.
Los náufragos deberán situarse de nuevo sobre los botes, pero en esta ocasión la superficie es más pequeña y por lo tanto la dificultad para caber en ellos será mayor (podrán retorcerse, ponerse unos sobre los otros, etc.). El animador puede controlar, si lo cree conveniente, que los grupos que se formen en cada bote no sean siempre los mismos.
Los jugadores que se vayan cayendo al agua irán abandonando el juego, mientras el animador irá reduciendo la superficie de los botes y dando nuevas consignas hasta que quede un número muy reducido de participantes.
Evaluación:
Después del juego todos vuelven a juntarse en círculo, y cada uno va dando su opinión de cómo se sintió al ser salvado, al salvar a un compañero, y al no poder salvarlo.
Variantes:
Se puede realizar esta actividad en grupos. Por ejemplo, si son 20 personas, en 5 grupos de cuatro personas (que son las que ocuparán siempre el mismo bote). En este caso se pierde la espontaneidad e inspiración, pero se gana en planificación y estrategia. El juego dura hasta que algún grupo sea capaz de colocarse íntegramente dentro de su bote.


El pueblo necesita...
Edad apropiada:

Personas adultas.
Tamaño del grupo:
Entre 25 y 30 participantes.
Objetivos:
Analizar los principios de organización.
Asumir diferentes roles en un grupo.
Facilitar la cohesión y colaboración en el grupo.
Duración:
45 minutos aproximadamente.
Materiales:
Hojas de papel y bolígrafos para cada grupo.
Desarrollo:
El animador pasará a explicar la actividad. Ésta consistirá en que en menos de 15 minutos los grupos tienen que realizar la tarea que les ha tocado llevar a cabo.
Se formarán grupos de 5 ó 6 personas. Se repartirá una hoja de papel en blanco a cada grupo, donde éste tendrá que escribir una actividad o tarea que tendrá que ser realizada por otro grupo. Estas tareas tienen que ser sencillas, desde cantar o inventarse una canción, hacer un dibujo, una representación, etc.
Una vez escrita la tarea, se dobla el papel y se escribe en el reverso un número o letra que identifique al grupo que lo escribe (con el fin de evitar que le toque representar sus propias instrucciones). Se mezclan las hojas dobladas dentro de una bolsa o caja.
Un representante de cada grupo deberá coger una hoja doblada (nunca la suya). No podrán leer la tarea que les ha tocado hasta que el animador no dé la señal de inicio. El representante de cada grupo tiene que leer la tarea en voz alta para que los participantes de todos los grupos la oigan. Una vez que todos los grupos hayan leído en voz alta su tarea, el animador dará la señal de inicio y los grupos podrán empezar su actividad.
Evaluación.
Se realizará a partir de los elementos vivenciales referidos a la distribución del trabajo y a la organización interna del grupo, se pasará a discutir con todos los participantes algunos aspectos como: el papel de los dirigentes, la importancia de la división de tareas para ser más eficaz, la importancia de tener claro qué se quiere para poderlo enfrentar, las acciones espontáneas. Luego, referir esa discusión a cómo esos aspectos se dan en la vida cotidiana de los participantes, o de una organización determinada.

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